Ciervo en brama
A lo lejos el bramido despierta cerros, pájaros dejan las ramas y el sol se despega con pereza.
El campo está húmedo y hay olor a pasto blando.
Yo camino hacia el ruido. Hace días que camino hacia el ruido para poder verlos. Llevo casi tres horas escondiendome, andando lento, en silencio. Dos machos ya se fueron, se anticiparon.
El tercero es mi última esperanza, pienso que más tarde dejarán los bajos, irán a las montañas, voy sigiloso, no quiero que se escape.
Nos cruzamos de frente, él toma distancia prudente, aparta las hembras.
Yo quieto, estoico en el suelo detrás de un gran charcao intento enfocar la cámara como un cazador que busca su presa.
Hago la foto. Tomo mate. Siento por dentro la sensación de una infancia muy patagónica, de salir a buscar animales para verlos, de salir a ser, por un rato, un bicho de acá.















